PACKOCHO

Motero, Rider, Biker, motoviajero o motoaventurero, un poco de todo. Estoy dando la vuelta al mundo por etapas. Después de cada viaje tengo que volver a casa, trabajar, ahorrar y esperar de nuevo a las vacaciones e iniciar un nuevo proyecto. Desde temprana edad comienza mi pasión por las motos. Que yo recuerde, tendría unos 6 años cuando les pedía a mis padres que me comprasen una Montesa Cota 25. Costaba 25.000 pesetas (150 €) de la época. Eran tiempos difíciles y no pudo ser ese sueño, por lo que tuve que esperar años para poder comprar una moto de segunda mano. Este blog no pretende sentar cátedra en ningún aspecto, ni de motos ni de viajes, ni nada parecido. Tan solo pretende contar unas pocas historias que le pasan o han pasado al que lo escribe.

He tenido la suerte de recorrer carreteras míticas en moto como: "Trollstigen" y "Atlantic Ocean Road" en Noruega, "Route 66", "US-1", Los Cayos y Florida y los National Parks de Utah y Arizona en Estados Unidos (USA), el "Vietcong" y la "Ruta Colonial 4" de Vietnam, llegar hasta "Norkdkapp" (Cabo Norte) atravesando un montón de países europeos. Además de, Costa Rica, Nicaragua, Cuba, Colombia, Córcega, Grecia, Portugal, Marruecos, la Ruta 40 en Argentina e incluso la Mae Hong Son Loop y Kho Larn en Thailandia.

Sobre 4 ruedas he podido disfrutar de la "Atlantic Ocean Road", Philip Island y el "Australian Desert" en Australia, "Route 61 o Highway Music o Blues Highway" en USA, Tierra de Fuego (Ushuaia) en Argentina, Canadá, muchos países europeos, Marruecos o Turquía ...

Disponibles las historias también en Podcast de Spotify. Las puedes encontrar como: "El Blog de Packocho". Así que a disfrutar.

2 de mayo de 2012

AMSTERDAM en 4 DIAS - HOLANDA - 2011

ZAANSE SCHANS
Esta vez el viaje ha sido relámpago a una de las ciudades más carismáticas de los Países Bajos: Ámsterdam. A finales del mes de julio pusimos rumbo a la ciudad de los canales y las bicicletas. Venecia es la ciudad de los canales por antonomasia pero a Ámsterdam se la conoce como la “Venecia del norte”.
Este viaje ha sido un poco más sencillo en su elaboración. Un rato en internet soluciona rápidamente un vuelo y un hotel. No necesita más preparación. Tan solo la dosis necesaria de ímpetu, una pequeña guía de la ciudad y ganas de pasarlo bien.
La ciudad está construida en torno a los canales que la recorren casi como círculos concéntricos. Las casas también tienen una explicación en su forma. Muchas están diseñadas, con su gran ventanal principal, para que sirvieran de almacén y fuesen abastecidas desde los barcos que transitaban los canales. Por eso, muchas tienen una polea en la parte superior. Es fácil encontrarse casas y fachadas que desafían a la gravedad. Pero en los canales, aparte de agua y muchas bicicletas sumergidas, hay barcos-vivienda. También los hay restaurantes o bares de copas en plan “chic”.
Una de las cosas que más llama la atención es el tráfico bicicletero que existe en esta ciudad. Es increíble, la cantidad de miles y miles de bicis que circulan a todas horas y por todas partes, entremezclándose con los viandantes. Sobre todo en el centro del casco urbano. Bicicletas hay de todos los tamaños y colores, aunque todas se parecen en la forma. Las hay para transportar cachivaches, niños, perros o cualquier cosa que sea susceptible de acarrear. Incluso con remolque o una combinación de las anteriores.


CASAS TIPICAS de AMSTERDAM

Para moverse por el centro de la ciudad es aconsejable adquirir un bono de transporte. Existen varias modalidades, unos funcionan por duración de tiempo. Nosotros utilizamos, principalmente, los tranvías. La tarjeta de 24 horas costaba 7 € y la de una hora 2,6 €, en el momento del viaje.
Como inconveniente, Holanda tiene la carestía de vida superior a la que estamos acostumbrados, por ejemplo: un litro de gasolina 95 estaba a 1,72 €.
DIA 1.-
Por la mañana temprano, el vuelo directo a Ámsterdam, aeropuerto de Schiphol. En dos horas escasas llegada al país de los quesos y los molinos. Una vez en el aeropuerto, se coge un tren de cercanías que te lleva directo a hasta la estación de metro Centraal Station (Estación Central) por 4,4 €. Allí, al salir a superficie hay una gran plaza. No exagero si estuvimos más de una hora buscando el tranvía nº 7. Este tranvía se supone que nos llevaría hasta la puerta del hotel. Preguntamos infinitas veces. Una suerte en este país, que todos hablan inglés, aparte de su complicado idioma: el neerlandés.
PLAZA DAM

Decidimos andar por la agitada calle Damrak arrastrando las maletas hasta llegar a la plaza Dam donde buscamos como pollo sin cabeza el dichoso tranvía. Después de otra media hora, conseguimos encontrarlo. Unas carreras para subirnos en él y por fin, llegamos al barrio del hotel. Un barrio dominado por los emigrantes. Tranquilo, pero nos hacía desconfiar. Realmente no pasó nada. El hotel de 4 estrellas cumplió nuestras expectativas. Buenas habitaciones y buenos desayunos.

Otro tranvía con destino al centro, creo que el nº 14 y comienzo del turisteo. Habíamos perdido toda la mañana con la búsqueda del tranvía perdido. Como ya era la hora de comer, decidimos hacerlo en una terraza muy animada en una céntrica plaza, donde se alternan las actuaciones espontáneas de todo tipo.
Desde allí, nos dirigimos a la zona de los museos. Vondelpark, un gran parque donde se aglutinan los museos más importantes. Debido a la escasez de tiempo disponible, decidimos ir a ver el Van Gogh Museum. La entrada costó 14 €. Consta de 3 plantas dedicadas al pintor “desorejado”. Una vez visto, yo creo que en hora y media es suficiente, nos dimos cuenta que promete más de lo que realmente enseña. Sinceramente, de haberlo sabido hubiera visto cualquier otro. Tal vez alguna exposición itinerante sea más provechosa. Otra alternativa, tal vez sea el Riskmuseum.

Para quitarnos la decepción del día, cogimos un barco turístico. El barco que es como una barcaza acristalada y descapotada. Hace un recorrido por los canales principales de Ámsterdam por 13 €. El canal Prinsengracht es el más animado ya que se pueden ver casas flotantes, etc. El anillo de canales centrales se llama Grachtengordel.       
Una cerveza junto a la terraza del Hard Rock Café y seguimos visitando la ciudad caminando bajo un tibio sol. Cansados, después de un largo día, volvimos al hotel. Había que reponer fuerzas para continuar al día siguiente.
DIA 2.-
Este segundo día lo dedicamos a una excursión en coche. Nos levantamos pronto y vimos que el sol no estaba por la labor de sonreír. Nos dimos una buena caminata en busca de la oficina de alquiler de coches.
Alquilamos un coche pequeño. Esta vez fue un Renault Twingo con un toque sport. Visitamos unos pueblos con encanto: Volendam y Marken.
En un recorrido de poco más de media hora se llega hasta este bonito pueblo: Marken. Está prohibido circular con el coche por el pueblo, así que a la entrada hay que aparcarlo, previo pago. Hasta hace pocos años este pueblo era una isla. En la actualidad, y gracias al esfuerzo de los holandeses, se ha convertido en una península. Las típicas y bonitas casas están construidas sobre suelo artificial.

MARKEN

Llama la atención la tranquilidad reinante este pequeño pueblo. A veces, da la sensación de estar inmerso en el escenario de una película. Se ven casas típicas de la zona pintadas en color verde, la mayoría. En un entorno muy tranquilo. Tiendas de souvenirs con zuecos a la entrada. Un café con encanto para reponer calorías y el paseo que lleva hasta el mar interior.
Después otra vez el coche y un pequeño trayecto nos llevó hasta Volendam. Este pueblo tiene más afluencia de turismo que Marken.

VOLENDAM


Volendam es un pueblo de pescadores situado a unos 20 Km. de Ámsterdam en la zona conocida como Edam (todo suena a queso aquí). Lo más característico es andar por sus calles y por el transitado paseo marítimo.
VOLENDAM









Entre un pueblo y otro, hay 17 Km. de distancia. Otra opción, es hacer el trayecto en barco, pero con el coche alquilado habría que deshacer el camino. Por tanto, coche.
Aprovechando el bullicio y la hora de comer, comimos junto a la costa. Un paseo para asentar los bocadillos y terminar de ver este precioso pueblo.
Terminada la visita a estos idílicos pueblos, la excursión continuó a unos 46 Km. Nos fuimos a ver como ganan los holandeses terreno al mar. El “Oostvaardersdijk” uno de los grandes diques. Una obra faraónica con más de cien años de antigüedad. Es difícil imaginar cómo en esa época podían tener la capacidad de idear un sistema tan complejo con los medios que disponían y que aún siga vigente.
 
OOSTVAARDERSDIJK - DIQUE

Lo siguiente fue ir a Zaanse Schans. Junto a las orillas del río Zaan y a 15 Km. de Ámsterdam. Esta congregación de molinos, se cree, que pudo ser la primera zona industrial de Europa. Cada molino tiene una utilidad: hacer aceite, mostaza, aserradero o pintura.


ZAANSE SCHANS

ZAANSE SCHANS

Regresamos al hotel y después de aparcar, bajamos a cenar un restaurante turco cercano.
Después de un rato en el que nadie nos atendía, pedimos de beber y nos dijeron que no se servían bebidas alcohólicas. Pero ese no fue el primer contratiempo. La carta del menú estaba escrita en holandés, así que a todos los camareros que desfilaron por las cercanías de nuestra mesa les solicitamos la carta en inglés y ninguno quiso facilitárnosla por lo que decidimos irnos a buscar otro sitio donde nos atendieran. La cosa no estaba fácil, como decía antes y al ser un barrio residencial de emigrantes no había muchas opciones. Calle abajo y tras un rato de caminata, llegamos a una especie de teatro con restaurante y allí nos desquitamos. Después de la paliza del día, regreso andando hasta el hotel.
DIA 3.-
Siguiendo la tónica habitual de los turistas que quieren aprovechar los días, tocó madrugar un poco y dar cuenta de un desayuno en condiciones. El día lo dedicamos a un recorrido aconsejable para ver la zona oeste de Ámsterdam, con un plano (uno de los que dan en los hoteles puede valer). Desde el hotel al tranvía. Partiendo desde la Plaza Dam. Siguiendo por Paleisstraat pasando por los canales Singel, Herengracht y Keizersgracht después a la derecha por el lateral de Prinsengracht.

CATEDRAL WESTERKERK

Caminando se pasa por una de las iglesias más importantes, la de Westekerk y que se encuentra junto a la casa de Anna Frank. Westekerk es una iglesia protestante en la que se sabe que fue enterrado el famoso pintor Rembrant, pero en un lugar desconocido.
Una de las atracciones turísticas más importantes de Ámsterdam es la casa de Anna Frank (Anne Frankhuis). Es prácticamente imposible verla. De las varias veces que pasamos por la puerta, en todas había una larga espera de gente que rodeaba la manzana. Por ese motivo, declinamos verla y dedicarnos a ver otras cosas.

ANNA FRANK

Así que proseguimos girando a la izquierda en Leliegracht para luego cruzar por Prinsengracht y retroceder un poco para seguir por la orilla del canal.
Una vez en el canal de Bloemgracht giramos a la derecha y subimos en la segunda calle otra vez a la derecha por Tweede Leliedwarsstraat, para luego cruzar por Egelandtiersgracht para seguir por la derecha del canal.
Este barrio llamado Jordaan es una zona típica por sus locales alternativos y su carácter bohemio. Es la parte alta de Tweede Egelandtierswarsstraat.
Se continúa por Lijnbaansgracht (antiguo canal en el pasado) y de aquí a la calle Brouwersgracht (casas flotantes y barcazas) para cruzar por Herengracht y sin parar hasta el canal Singel. Llegamos hasta las compuertas de agua y fuimos hacia la derecha por el mismo canal Singel hasta la fachada más estrecha de Ámsterdam en el nº 7. Toca girar a la izquierda por Torenstraat, cruzar Spui y seguir por Molensteeg.
CASA ESTRECHA

El último tramo de esta ruta es por Nieuwezijds Voorburgwal y dejar Nieuwe Kerk para regresar, otra vez, a la plaza Dam.
Después tocaba comida y lo hicimos en un bar de los muchos que hay en el centro, a un precio bastante asequible.
Ya por la tarde, Uno de los sitios más carismáticos y más visitados es El Rose Buurt. Nosotros le conocemos como Barrio Rojo.

ROSE BUURT - BARRIO ROJO







A veces, caminas y caminas buscándolo y no sabes que llevas un rato inmerso en él. Son clásicas y forman parte de paisaje, las chicas en los escaparates. Desde por la mañana temprano, pero por la noche, con el barrio en plena ebullición, no dejan de pasar turistas y clientes por delante de las cristaleras.
Existe una hilera de adoquines que marcaba históricamente el camino para los marineros y navegantes que llegaban al importante de puerto de Ámsterdam hasta este bullicioso barrio. Las prostitutas tienen, incluso, un pequeño monumento junto a la catedral.
Además de mujeres, también se pueden encontrar los coffee-shops (autorizados en la época del viaje). En los coffee-shops se podían consumir marihuana y hachís.

COFFEE SHOP
El centro de Ámsterdam lo recorrimos deambulando de forma un poco desordenada y espontánea, pero como todo está cerca, se puede ver bien. Aprovechando, incluso para husmear en algún mercadillo.
Aquí de lo más interesante es Begijnhof. Son antiguos asilos (casas) que confluyen un patio ajardinado común y una pequeña iglesia. En tiempos esto era el refugio de unas mujeres solteras que querían vivir en comunidad sin ser monjas. A estas mujeres se les llamaba begijntjes o “beguinas”. Se dedicaban a cuidar enfermos y pobres a cambio de un alquiler de bajo coste.



El famoso mercado flotante se llama Bloemenmarkt de miles de flores de colores; pero sobre todo tulipanes. Conocido como el “mercado de las flores”.

BLOEMENMARKT - MERCADO de las FLORES

Como todavía era pronto, seguimos dando un paseo por la ciudad. En una plaza animada llamada Nieuwmarkt, aprovechamos para tomar una cerveza del país. Continuamos la caminata y en los aledaños del Barrio Rojo, cenamos en un coqueto restaurante italiano, también a buen precio.
DIA 4.-
Nos levantamos temprano, como todos los días. Recogimos el equipaje y lo dejamos en la recepción. Desde el hotel, en el ya consabido tranvía nº 14 fuimos hasta el parque de los museos. Junto al Riskmuseum, hay una fábrica de diamantes. En ella te enseñan cómo se elaboran los diamantes y las joyas. Al finalizar el recorrido, la lógica parte de venta. Es una visita curiosa pero prescindible.

Para rematar el viaje, había que darse un gusto refrescante. Esta vez, el capricho fue visitar la antigua fábrica de Heineken, previo pago. Se hace un recorrido por el edificio, en plan parque temático dedicado a la cerveza holandesa. Casi al final, se hace una cata y justo antes de salir te invitan a dos cañas en una especie de pub interior. El recorrido se termina en la zona de merchandaising, junto a la salida.
La comida la hicimos en un restaurante de comida típica holandesa en el centro, con la lógica tristeza que lleva a pensar en el viaje de vuelta. El precio, un poco por encima de la media. Para finalizar y regresar decidimos hablar con la recepción del hotel y contratamos el servicio de taxi privado para ir al aeropuerto. A decir verdad, sale rentable. Por un poco más de dinero, te ahorras ir “arrastras” con la maleta, coger el tranvía, luego una caminata con la maleta y después el tren de cercanías. Este servicio lo constituye un tipo con un monovolumen que te deja directamente, a ti y a tu maleta en el aeropuerto y te ahorra todo lo descrito.
El vuelo, tranquilo, nos llevó de vuelta a Madrid, a la hora de cenar.
Viaje recomendado para todo aquél que quiera escaparse a una capital europea y cosmopolita; quiera ver cosas diferentes entre bicicletas, casas diferentes y canales.

Como en el resto de fotos de este blog, hay que decir que todas las fotografías tienen su luz natural. Tal cual fueron hechas. Ninguna está tratada con programas de retoque informáticos.

29 de enero de 2012

LONDRES en 4 DIAS - REINO UNIDO - 2012


BIG BEN

Había visitado la capital del Reino Unido con mis padres hace muchos, muchos años. Lo hicimos un mes de agosto en un Citroën Dyane 6.
El viaje actual, ha sido prácticamente novedoso para mí. Tendría unos 4 años y apenas recuerdo nada. Eran los primeros años 70. Tan solo unas imágenes, como si fuesen flashes. Era una época en la que se estilaba llevar pantalones de campana y grandes cuellos en las camisas.
A sabiendas que Londres es caro, reservamos el vuelo y el hotel en el mes de noviembre y el viaje lo hicimos en enero, justo después de la semana de Reyes. El cambio aproximado estaba en 1 £ = 1,30 €.
Londres es una ciudad muy grande. Prácticamente, todo lo visitable se encuentra en lo que denominan la “city”. Y esto corresponde con la Zona 1 de la red de transportes. Esto es otro problema, los transportes son muy caros. Aunque hay que romper una lanza a su favor y decir que funcionan muy bien. Lo mejor para evitar problemas y ser más económico, es adquirir una tarjeta recargable (Oyster Card). Funciona como un abono transporte y no es necesaria poner una foto. Para cuatro días, es suficiente con recargar 20 £.
Los autobuses, los archiconocidos de dos plantas y color rojo, no tienen ningún misterio con respecto al funcionamiento de España. Sin embargo, si lo tiene el metro (Underground). La complicación es que en un mismo andén, pueden parar varios trenes con diferentes destinos. A veces, las estaciones son las mismas para distintas líneas; por lo que es recomendable estar atentos a los paneles informativos.
Un aspecto importante y a tener en cuenta, es el sentido de la circulación. Todos los sabemos que los ingleses conducen al revés. A la hora de cruzar, se debe mirar primero a la izquierda y luego a la derecha. No obstante, casi todas las calles tienen pintado en el suelo recordatorios. Aún así, nos llevaremos algún susto por la falta de costumbre. No solo, conducen al revés, también, tienen los enchufes raros. Los enchufes tienen tres patas, por lo que es aconsejable llevarse un adaptador. No obstante, algunos hoteles (como el nuestro) ya están compaginando enchufes europeos.

TAMESIS - PARLAMENTO - EYE LONDON

En lo que respecta a la climatología, tuvimos bastante suerte y el tiempo nos acompañó, ya que no llovió ningún día. Algo que suele ser habitual por estas tierras. Tan solo hizo frío gélido que te estiraba el cutis sin necesidad de cirugía ni botox.
Este viaje se ha hecho con la idea de que sea una toma de contacto, conocer la estructura de la ciudad y volver posteriormente. Por eso, se ha omitido la visita a iglesias, monumentos y museos.
DIA 1:
Vuelo directo de Madrid a Londres - Aeropuerto de Gatwick. Salimos en el vuelo de las 19:00 y llegamos a las 20:30 horas. Hay que recordar que allí es una hora menos. Por lo que conviene cambiar los relojes y tenerlo en cuenta para el regreso. El vuelo tiene una duración, aproximada de dos horas y media.
Una vez en el aeropuerto, hay que coger un tren hasta la estación Victoria. Esta estación, es el nudo central de comunicaciones del centro de la ciudad. Para que os hagáis una idea de los precios, 4 billetes de ida y vuelta en el tren, costaron 66 £ (Unos 86 €).
Cuando quisimos llegar al hotel, muy céntrico, eran las 22:00 horas. El hotel estaba junto al barrio de Notting Hill. Entre las estaciones de metro de Bayswater y Notting Hill (línea circular – color amarillo). Este es un barrio recordado por el nombre de la famosa película protagonizada por Hugh Grant.
El hotel. Una construcción del siglo XIX, de estilo victoriano. Como casi todos los edificios que hay en el centro de esta gran ciudad. Al ser construcciones antiguas, no están preparadas como esperamos. Es decir, las habitaciones son de espacio justo y los baños suelen adosarse posteriormente. Son como los cuartos de baño de los barcos de crucero, tipo camarote. Cumplen su misión para los turistas. Un hotel para ir solo a dormir. Están bien situados y están limpios. El que desee lujos, que prepare la billetera.
La cena se hizo en un pub. Son los sitios más recomendados, por baratos. El menú lo suelen componer sándwiches variados, diferentes “pie” (normalmente pastel de carne) y/o hamburguesas, todos acompañados de patatas fritas. Otras opciones baratas son los Burguer King o Mc Donalds. El precio medio de un sándwich es de unas 4,5 £ y el de una pinta de cerveza 2 £. Los restaurantes suelen ser bastante caros.
DIA 2:

PICCADILLY CIRCUS
Madrugamos un poco, como buenos turistas y comenzamos con la visita a Hyde Park atravesando desde Bayswater Road hasta Kensington Road. Se puede contemplar el Palacio de Kensington (Lady Di). Este gran parque es el lugar de paseo de familias, footing, bicicletas y perros. Una vez cruzado el parque, tomamos el autobús nº 9 (o bien el nº 52) hasta Piccadilly Circus, plaza emblemática con sus grandes luminosos publicitarios.
En la misma plaza de Piccadilly existe un museo de cosas raras (una vaca con una pata en el lomo, terneros con dos cabezas, un kit para matar vampiros, etc.). En cualquier calle se pueden ver los característicos taxis negros (otros decorados), los buzones rojos o las típicas cabinas, ya bastante deterioradas y sucias.

PICADILLY CIRCUS STATION




Siguiendo por Regent Street, se llega a Oxford Street y giramos, callejeando, hacia Carnaby Street. Estas calles pertenecen al barrio del Soho. Siguiendo por estas tranquilas calles, ya por la Shatesfury Avenue esquina a Wardour Street se accede al barrio de China Town (muchos chinos, restaurantes y negocios asiáticos). Continuamos por Leicester Square y junto a la Portrait National Gallery (museo de retratos y no confundir con la National Gallery). Un poco más adelante, el interesante Mercado de Covent Garden. Donde se pueden ver actuaciones de cuartetos musicales en vivo, japoneses comiendo paella o comprar en los puestos tipo mercadillo.

COVENT GARDEN
Siguiendo con la caminata, en el nº 35 de una calle cercana llamada Maiden Lane se puede ver el restaurante más antiguo de Londres, el “34 Rules”.
Después de un buen paseo, por Charing Cross Road llegamos hasta Trafalgar Square. El gran edificio que la preside la plaza es la National Gallery y el individuo de la columna no es Cristóbal Colón, es Nelson. Nelson fue el almirante artífice de la debacle de la Armada Invencible española. Para su desgracia, un infante de marina español o francés -no se sabe a ciencia cierta- le disparó de forma tan certera que lo mató. La bala mortal, fue extraída y ahora se conserva en un museo.

TRAFALGAR SQUARE - NELSON
Desde Trafalgar Square tomamos la calle Whitehall Parliament Street, que es el equivalente a Nuevos Ministerios de Madrid. Allí se concentran todos los ministerios y la mayoría de edificios oficiales. También, está el nº 10 de Downing Street (la casa del primer ministro). Fuertemente vigilada. Cuando yo estuve la primera vez, se podía uno fotografiar junto a la puerta, pero de esto hace muchos años (Franco todavía vivía, aunque ya viejecito).
El antiguo Scotland Yard, tenía su sede en la Great Scotland Yard, una calle adyacente a Whitehall Parliament. La moderna Scotland Yard se encuentra en otro sitio no muy lejos de allí.

BIG BEN - WHITEHALL PARLIAMENT

Un poco más de adelante se abre paso el majestuoso Big Ben y el parlamento. Una edificación conjunta grandiosa. La abadía de Westminster, se sitúa justo enfrente y para verla hay que pagar entrada.

ABADIA de WESTMINSTER
Paseo por la vereda del Támesis hasta la Vauxhall Bridge Road. A medio camino, en la esquina con Causton Street; comida en un elegante pub llamado “The White Swan”. Existe una especie de franquicia en la mayoría de los pub, en lo que al menú se refiere. Dejamos el barrio de Westminster para llegar al de Pimlico.

Siguiendo por la misma calle Vauxhall, giramos por Warwick Way para tomar Belgrave Rd. Esto nos lleva al barrio de Belgravia. En una calle cercana, Eaton Square se puede ver las casas de Margaret Thatcher y de Madonna (cuando estaba casada con Guy Ritchie). Esta bien pasear por aquí, admirando las estilosas y tranquilas casas de este barrio elitista londinense.
A continuación, bordeamos el barrio de Chelsea desde Sloane Square por King’s Road hasta Dovehouse Street para tomar la Old Brompton Road. Allí mismo, para los amantes de los coches hay un concesionario de Lamborghini. Todo Londres, es una muestra constante de coches de lujo circulando por sus calles.
Ya casi exhaustos, el metro en la estación de South Kensington, nos llevó a cenar en un pub cerca del hotel.
DIA 3:
Otra vez nos levantamos temprano, desayuno en el hotel y comienzo de la jornada. Junto a Hyde Park cogimos un autobús el nº 94 que nos llevó a visitar Oxford Street. Paseo de ida y vuelta por el tranquilo barrio de Marylebone (no tiene nada que ver con Simon Lebon el cantante de Duran Duran). Cruzando otra vez Oxford Street, se accede a barrio de Mayfair y a New Bond Street y la Old Bond Street (otra "Milla de oro", con las firmas más lujosas del mundo). Y paseando, llegamos hasta Jermyn Street.

JERMYN STREET
Esta es la calle donde compran los genuinos “gentleman”. Ya van quedando menos hombres que visten chalecos vistosos, bombín y paraguas y acuden a las barberías a afeitarse de forma tradicional.
Muy cerca, la calle Pall Mall (como la marca de tabaco), es donde se encuentran los clubs de esos hombres trajeados y de fumadores de puros. Hasta hace muy poco, estaba prohibida la entrada a las mujeres. Al final de la calle, se encuentra el Palacio de St. James’s, donde vive el príncipe de Gales: Carlos de Inglaterra e hijo de Ia reina Isabel II, viudo de Lady Di y actual marido de la duquesa de Cornualles, Camila. Yo creo que lo de Cornualles se lo adjudicó a propósito la reina Isabel, como sutil venganza.

PALACIO ST. JAMES'S
Muy cerca, se llega a los jardines previos del Palacio de Buckingham. Una vez que se contempla, podemos ver que no es tan majestuoso como el Palacio de Oriente de Madrid. Buckingham Palace se encuentra conectado con The Mall Street. Y ésta con Trafalgar Square. Los sábados es el día del tradicional cambio de guardia.

BUCKINGHAM PALACE







Rodeamos por Buckingham Gate y Grosvenor Place para coger nuestro autobús nº 52 junto a Hyde Park Corner. Atravesando el barrio de Holland Park, nos llevó hasta a la estación de Ladbroke Grove y la visita obligada a Portobello y su mercadillo. Lo más típico son las antigüedades y la comida. Funciona todos los días, pero el día más animado es el sábado. La calle principal es Portobello Road.

PORTOBELLO ROAD

Al principio, se encuentra una tienda de productos típicos españoles “García” nada barata, por cierto. Un poco más adelante, en la esquina con Lancaster Road, comimos en un pub llamado “The Market Bar”. La mejor opción: un “meat pie” (pastel de carne) o los ya consabidos sándwiches o hamburguesas.

Allí mismo, en el 316 de Westbourne Park Road, está la fachada de la famosa película de Hugh Grant, antes mencionada. Más adelante, en la esquina con Denbigh se encuentra una tienda de antigüedades bastante curiosa llamada “Alice’s”.
Por la tarde, un paseo por Kensington Palace Gardens, zona también exclusiva donde tiene su casa el magnate de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone o el sultán de Brunei.
A la vista que estábamos ya cansados y era de noche, hicimos una visita a los famosos almacenes Harrods y ver su iluminación navideña exterior. Después y ya, a punto de fenecer, nos recogimos para cenar en un pub cercano al hotel.
DIA 4:
Nos levantamos pronto otra vez para visitar Cambridge. Fuimos hasta la estación de King’s Cross (la estación donde se rodó Harry Potter). Pero tuvimos un contratiempo. Los billetes de tren, ida y vuelta costaban unas 200 £ (4 personas, 260 €, un pastizal para ir a una ciudad que está más cerca que Segovia de Madrid, 60 km.). Por lo que decidimos cancelarlo y cambiar de planes sobre la marcha. Para compensar la desilusión decidimos seguir conociendo esta grandiosa ciudad. Fuimos en metro hasta la estación de Tower Hill, donde se encuentra el famoso Puente de Londres con su paso levadizo.

TOWER BRIDGE

Pero hay que decir que no es el auténtico. Este es conocido como el “Puente de la Torre”. El antiguo y originario puente de Londres, era de madera y se quemó. Fue sustituido por otro actual de hormigón, que se encuentra relativamente cerca. Es decir eran dos puentes distintos. Allí, también, se encuentra un castillo donde se guarda el tesoro de la reina. Esta fortaleza, antiguamente era una prisión.

TOWER HILL
Aquí se pueden ver los conocidos Beefeaters, si, si como la ginebra (soldados con su uniforme). Proseguimos el paseo por el margen del río Támesis hasta St. Katharine Docks viendo los yates entre los edificios. Como la mañana estaba muy fría, tomamos un capuchino en “The Dickens Inn” para coger algunas calorías.
Regresamos hasta Tower Hill y cogimos el autobús nº 52 hasta Piccadilly Street. Este trayecto es recomendable hacerlo en la planta superior e ir viendo todas las calles.
Nos apeamos en Hyde Park Corner. Allí mismo, tenemos los concesionarios de McLaren y Ferrari.

BARRIO de BELGRAVIA

Con el hambre pidiendo ser saciado, un paseo por otro barrio adinerado: Belgravia. La mayoría de los países acreditados tienen aquí sus embajadas. La paz en estas tranquilas calles es solo perturbada por el rugir de motores de coches de gran potencia y cilindrada.

THE GRENADIER PUB
En el 18 de Wilton Row, se encuentra el pub más antiguo del mundo, entre “Mews”, llamado “The Grenadier” donde se puede tomar una pinta de cerveza. Los mews son las antiguas caballerizas o establos de las casas londinenses, ahora reconvertidos en viviendas -que algunas- pueden superar el precio de un millón de libras. Por la tarde, después de comer de forma más variada en un genuino pub inglés llamado “Kevin Moran” en el 53 de Kinnerton Street, un paseo por la “Milla de oro” Sloane Street.

MEWS





Otra vuelta por los almacenes Harrods, café enfrente y vuelta al hotel en el autobús (9 ó 52) que sale de Knightsbridge junto a Hyde Park Corner. Descanso y cena en pub cerca del hotel.

DIA 5:
El viaje tocaba a su fin. El último madrugón, nos llevaría en metro hasta la estación Victoria y el tren expreso hasta el aeropuerto de Gatwick. De regreso a Madrid en un día gris, volvemos con otro país en la mochila.

MARYLEBONE HIGH STREET

AGRADECIMIENTO:
Este capítulo (viaje, explicaciones, atenciones y recorridos turísticos) ha sido posible gracias a Manolo (el que bautizó al “Motorrón” de Córsica). Muchas gracias por hacer de guía.

16 de diciembre de 2011

BERLIN - ALEMANIA - 2009


Puerta de Brandeburgo

Esto no pretende ser una guía de viaje, al igual que el resto de este blog. Tan solo un reflejo de nuestro viaje de seis días a Berlín, pero puede servir de referencia a quien quiera ir por cuenta propia. Este viaje se hizo en la primera semana de diciembre, lo cual condicionó las visitas turísticas por la falta de luz solar. En esa latitud anochece a las 15:30 horas, por lo tanto, hay que madrugar y correr para aprovechar y hacer turismo mañanero. Hay que decir que la luz de las farolas, tampoco ayuda. Son tal y como se ven en las películas de la antigua Alemania del Este.

El viaje, buscado y contratado por nuestra cuenta, consistía en vuelo directo Madrid-Berlín-Madrid. El hotel (***) incluía alojamiento y desayuno por 60 €/noche. Está situado en un barrio periférico del centro de Berlín. A una hora de Alexanderplatz. Esta es la plaza principal del actual Berlín, aunque en el lado oriental. Para el que no lo sepa o aún sea muy joven; Berlín son dos ciudades juntas, desde que cayó el muro en 1989. Aún se puede apreciar en los semáforos que el muñequito que da paso a los peatones, es diferente.

Alexanderplatz
Al llegar a Berlín se recomienda comprar un abono transporte de 7 días. Precio 26’20 €. Hay que validarlo en el primer viaje. Merece la pena, puesto que se puede utilizar sin límite: metro (U), autobús, tranvía y trenes (S) de cercanías en las zonas AB. Aclarar que los precios son de 2009 y los revisores van de paisano, te pueden pillar infraganti y ponerte una multa porque no hay tornos a la entrada. En cambio, puedes beber cervezas a las 8 de la mañana o llevar perros que a nadie le molesta.

DIA 1:
La llegada del vuelo al aeropuerto de Tegel fue sobre las 22:00 horas, noche cerrada y un mundo totalmente desconocido. Después de preguntar e informarnos y gracias a un estudiante español de Erasmus, cogimos el autobús y luego el metro. Salimos a la superficie en una estación entre unas casas de barrio obrero y cerca de un polígono industrial, cerca de Spandau. La imagen era desoladora. Dos guiris (porque nosotros en el extranjero somos guiris aunque a los demás sigamos viendo altos y rubios, pero al fin y al cabo están en su pueblo) con dos maletas, cara de despistados y sin saber dónde ir ni a quien preguntar.
Las señales y carteles indicadores escasean; por lo tanto hay que coger el plano, armarse de valor y sacar a relucir las dotes orientativas y de interpretación de mapas de Indiana Jones. Después de unos 30 minutos deambulando en la noche perimetral berlinesa conseguimos enfilar la calle del hotel. Eran casi las 00:00 cuando conseguíamos llegar a la puerta del hotel.
La segunda aventura era poder acceder al hotel. Estaba cerrado y con luz en el interior. Nos fijamos y vemos un cartel avisándonos que llamásemos a un número de teléfono alemán y nos darían instrucciones. Empezaba a recordar mis tiempos de “boy scout” y mi participación en gymkanas, aunque más bien parecía un concurso televisivo de moda. El truco estaba en que en la llamada telefónica te facilitaban un código numérico y en la puerta trasera del hotel había un cajetín para extraer la llave -tecleando previamente la clave- y entrar; primero al hotel y luego a la habitación.
Una vez instalados, continuaba la aventura. Eran más de las 12 de la noche en un país centroeuropeo y había que cenar. Objetivo de la misión: encontrar un sitio abierto. Después de recorrer varias calles solitarias, la misión se fue al traste por sí sola. Parecía un castigo; a la cama sin cenar.
Pero los dioses de nuestro lado y al ir a entrar de vuelta al hotel, una pareja de transeúntes -con una más que aceptable borrachera- nos regalaron un par de cervezas frescas tras una pequeña conversación “anglogermánica”. Nos fuimos a dormir con otro ánimo más satisfactorio. Días después, coincidimos varias mañanas en el metro con nuestro “amigo” que resultó ser polaco (de Polonia) y todas las veces se empeñaba en invitarnos a tomar una cerveza mañanera en el metro.
DIA 2: 
El día se levantó frío pero despejado. La primera visita fue al cementerio judío Jüdischer Friedhof. Este cementerio está situado junto a la estación de metro de Senefelderplatz (U2). Una necrópolis judía es siempre algo curioso para ver y la forma que tienen de honrar a sus muertos. No sé por qué, pero casi siempre suelo visitar los cementerios de otros países y sobre todo si son de culturas diferentes.

Jüdischer Friedhof
Como era domingo, había que aprovechar para poder ver el “mercado de pulgas” de Mauer Park. Se coge el metro hasta la estación de Eberswalder Str. (línea U2). Una vez en la calle, se caminan 5 minutos, aproximadamente siguiendo la muchedumbre. Para nosotros, este mercadillo es como el Rastro madrileño; pero la gracia es que está en la antigua Alemania del Este, junto al muro. En ese momento, no éramos conscientes que hace pocos años “el muro” estaba ahí. La nota curiosa la daban estudiantes españoles vendiendo porciones de tortilla de patatas a 1 €, aunque no podría decir si tenía cebolla o no.
Después, comida en un restaurante italiano cercano para reponer fuerzas. Como no había posibilidad de siesta y la noche estaba al caer, decidimos dar un tranquilo paseo por Alexanderplatz. Alexanderplatz es una gran plaza que suele salir en todas las películas que se ruedan en Berlín, sobre todo el oriental. Es el centro neurálgico de la ciudad. Desde aquí parten casi todas las líneas de metro, tren o tranvía. También, son referencia el centro comercial Alexa y las Galerías Kaufhof (como nuestro El Corte Inglés). Ambos, tienen buenos precios y son recomendables para hacer compras. Como eran fechas prenavideñas, tenían instalados dos mercadillos con puestos navideños. Llama la atención que siendo como es la capital de Alemania, uno de los países más importantes de Europa, los precios sean –en general- más baratos que en España. Teniendo en cuenta, además, los sueldos. Un alemán gana, por lo general, más que un españolito medio.

Alexanderplatz y Fernsehturm

Después de la primera inspección a Alexanderplatz (que es algo recurrente para quien visita Berlín) fuimos a ver la Fernsehturm (Torre de televisión) por fuera, ya que era de noche. Para acceder a ella y subir, hay que pagar.
Junto a un parque, detrás de la Fernsehturm hay otro mercadillo navideño y una iglesia evangélica llamada Marienkirche. Tuvimos suerte y asistimos a una misa coral en su interior.
Antes de volver al hotel, agotados, hicimos caso a los sabios consejos de los lugareños y cenamos bocadillos de salchichas de medio metro. Si, si 50 centímetros de salchichas, acompañados de cervezas de medio litro en los puestos navideños. Muy baratos, por cierto. También, es costumbre tomar vino caliente, sentados al aire libre junto a estufas y charlar animadamente.

DIA 3:
El día amaneció como el resto, frío y con neblina. Esta vez, espabilamos para visitar el Berliner Unterwelten E.V. Esto es un refugio antiaéreo de la II Guerra Mundial que se encuentra situado dentro del metro en la estación de Gesundbrunnen (U8). Las visitas guiadas en español son los viernes, sábados, domingos y lunes a las 10:30. Hay varios tours, pero se recomienda el nº 1, puede que el más completo. Está rigurosamente prohibido hacer fotos. En Alemania, todavía, no llevan bien eso del nazismo y sus recuerdos y connotaciones. De hecho, el cartel de la película Malditos Bastardos de Quentin Tarantino que se estrenaba en esas fechas, estaba censurado.

Placas judios
Finalizada la visita a media mañana, hicimos un recorrido por los patios del barrio de Hackescher Markt. Son patios típicos de judíos, con tiendas y jardines. En el suelo de las calles, junto a los portales, se pueden ver placas con los nombres de familias enteras de judíos y las fechas en las que fueron llevadas a los campos de concentración.

Cementerio judío Große Hamburguer Staße




La siguiente visita fue la iglesia protestante de estilo barroco de Sophienkirche junto al Viejo cementerio judío en Große Hamburger Straße.

Sophienkirche



Ya de noche, una curiosa y a la vez intrigante visita a una casa okupa de Tacheles, en Oranienburger Str. Esta casa es un referente del arte y la cultura alternativos. Allí se junta mucha “gente rara”. Como buenos guiris, había que tomar una cerveza en el Café Zapata, también de estilo alternativo y en el mismo bloque. Un pequeño paseo por las calles limítrofes, tampoco viene mal.
Después, se debe coger el tranvía M6-U hasta Alexanderplatz. Pero antes y casi enfrente de Tacheles está la nueva Sinagoga. Muy vigilada y con control de entrada mediante escáner. Se recomienda no visitar, ya que es un timo. Sin ser judío (que hay que acreditar), el precio son 1’5 € y tan solo dejan ver una cúpula cutre de cemento sin pintar. En realidad, lo bonito es la parte exterior del edificio.
DIA 4:
Un día lluvioso de inicio, por tanto la visita a la Isla de los Museos, provocada por el río Spree, se antojaba ideal. Caminando desde Alexanderplatz se llega enseguida. El museo de Pérgamo, posiblemente el mejor de todos, ya que hay varios museos para ver. Precio de la entrada 10 € con audioguía y guardarropa (abrigos, bufandas, gorros, paraguas, etc.). Los jueves de 18:00 a 22:00, todos los museos de Berlín son gratuitos. Para ver a Nefertiti en el Neues Museum, se recomienda sacar la entrada por la mañana. Existen pases programados cada media hora.

Berliner Dom
Junto al río Spree y la Isla de los Museos se encuentra el imponente Berliner Dom con sus características cúpulas de color verde óxido. Para nosotros es la catedral; evangélica y de estilo neobarroco. Entrada 5 €.
Después se toma el autobús nº 100 ó 200 (típicos de recorridos turísticos) para ver la Puerta de Brandeburgo. Todo un símbolo de Alemania junto al oso Buddy, mascota de Berlín. Junto a ella, está el Reichstag (parlamento alemán, Bundestag). Otro importante edificio con la moderna cúpula de Norman Foster y con unas soluciones técnicas bastante curiosas. Entradas gratuitas y cada 30 minutos. El horario es de 10:00 a 22:00 ininterrumpidamente.

Adoquines Muro

Entre el Reichstag y la Puerta de Brandeburgo se encuentra un pequeño monumento a los caídos del muro. Observar en el suelo señalizado con adoquines por dónde discurría el propio muro. Son curiosas las fotos de algunos de los caídos del lado oriental que intentaron traspasarlo. Muy cerca se encuentra la embajada de EEUU.



Reichstag

Memorial Holocausto

Siguiendo la calle abajo, se llega al monumento al Holocausto. Impresionantes bloques de hormigón (2.711). Hay que dar un paseo entre ellos y luego bajar al museo, que se encuentra debajo. Se recomienda comer un rico kebap en el restaurante de enfrente. La entrada al museo es gratuita con guardarropa. Por 3 €, se dispone de audio guía. En el edificio de enfrente, detrás de la embajada de EEUU se encuentra un edificio rehabilitado en viviendas y oficinas que fue el bunker de Goebbels. En la calle de más abajo, se supone que estaba el bunker de Hitler, pero ya no queda nada de éste.

Sony Center Postdamer Platz

A la salida del Memorial del Holocausto y ya de noche, un pequeño paseo hasta Postdamer Platz. Esta es la plaza del lado occidental, toda una creación de edificios modernos y rascacielos. Allí se puede visitar el Sony Center y otros edificios de diseño. Además, muy cerca está la plaza de Marlene Dietrich. Siendo época de Navidad, también tiene su mercadillo navideño. Estos mercadillos abundan por todos los barrios del centro berlinés. Por la tarde-noche, los berlineses juegan a una variante del curling. Una especie de petanca en el hielo.

 

Checkpoint Charlie


DIA 5:
Un soleado pero frío día. Visita al archiconocido Checkpoint Charlie en la estación de Kochstraβe (U6). Lugar de paso fronterizo entre las dos Alemanias y delimita el “sector americano”. Es obligado hacerse una fotografía en el puesto de control. Allí mismo, está el museo y restos del muro. El precio de la entrada son 12 €.
Después cogimos el metro hasta Alexanderplatz y desde allí un tren hasta Ostbahnhof (S5). Hay que bajarse de la estación, cruzar el río y de pronto…. el “Muro”.

Muro

Se pueden admirar las inmensas paredes hormigonadas con alambres de espino con murales (algunos son auténticas obras de arte). Un paseo junto muro hasta el puente de Oberbaumbrucke y cruzarlo. Proseguir el paseo y ver los murales pintados en diversos edificios de viviendas del artista Sazo. Ya en el barrio Kreuzberg (barrio turco), pasear al lado del río y ver la escultura de Molecule Man en el río Spree. Caminar 10 minutos más y cruzando el siguiente puente, girar a la izquierda y llegar hasta la estación de Ostkreuz (S3) para regresar a Alexanderplatz. Una comida frugal en un puesto de salchichas en la misma estación servirá para aplacar el hambre.

Kaiser-Wilhelm-Gedächniskirche

Siegessäule
Coger el autobús nº 100 y pasar por Tiergarten hasta la iglesia derruida de Kaiser-Wilhelm-Gedächniskirche. Esta iglesia se conserva así como recordatorio de los bombardeos de los aliados. Regresar en el mismo autobús hasta la Siegessäule (Columna de la Victoria) prusiana. Esta columna está en el centro del inmenso parque de Tiergarten y las vistas son espectaculares.

Todavía, se pueden apreciar en las columnas de la base, los disparos de los aviones aliados de la II Guerra Mundial. La entrada son 3 €. Después, regreso en el autobús nº 100 ó 200 a Alexanderplatz y vuelta al hotel. Un día agotador, como todos.
DIA 6
El día amaneció como lo que iba a ser: triste. Muy frio y con niebla. La visita principal de la jornada era al Campo de concentración de Sachsenhausen. Para llegar a él, es necesario ir a la estación de Oranienburg, final de la línea S1. Se necesita adquirir un bono complementario de un día de zona BC, precio 2’5 €. Al salir de la estación se puede coger un autobús, pero pasa cada hora. Es preferible dar un pequeño paseo por el pueblo de 10 minutos. Al término de la visita, de 5 horas aproximadamente, reponer fuerzas en el restaurante-casa que está junto a la entrada. Sorprendentemente, los precios son económicos y la comida típica. En España nos hubiesen dado, en esas condiciones, una estocada muy torera.

Sachsenhausen
Para la visita a este campo de concentración y exterminio, que no es tan famoso como Auschwitz, hay que estar preparados para asimilar el horror espeluznante que se pudo vivir allí. Este campo estuvo activo desde 1936 hasta casi 1950. Primero con los nazis y luego con los rusos. Son cinco horas en las que uno puede hacerse una idea de las condiciones tan terribles (climatológicas, alimentarias e inhumanas) en las que pudieron malvivir o sobrevivir estos prisioneros. Siempre escuálidos y desnutridos, ataviados con ese pijama de rayas. Para luego morir de forma horrible; gaseados o fusilados. Existe un antes y un después en el ánimo y en la conciencia de cada uno; después de esta visita.
Regreso al centro de Berlín deshaciendo el camino, a la estación de metro Friedrichstraβe (S1) y dar un paseo por la calle y los bulevares de Unter den Liden; una de las más importantes de la ciudad. También tiene mercadillo navideño, por si alguien todavía no lo sabe.
DIA 7
Último día, también frío como los anteriores. Debido al poco tiempo existente, ya que había que ir al aeropuerto; hicimos una visita rápida al Meilenwerk. Es una nave-museo de compraventa y arreglo de coches de segunda mano e históricos. Extenuados y con cierta tristeza, vuelo a Madrid y vuelta a casa, pero satisfechos por haber aprovechado al máximo este viaje y con casi 960 fotografías en el álbum.
Queda la sensación, como cuando uno va a París -aunque no es comparable- que debe volver a esta maravillosa ciudad y disfrutarla otra vez.