PACKOCHO

Motero, Rider, Biker, motoviajero o motoaventurero, un poco de todo. Estoy dando la vuelta al mundo por etapas. Después de cada viaje tengo que volver a casa, trabajar, ahorrar y esperar de nuevo a las vacaciones e iniciar un nuevo proyecto. Desde temprana edad comienza mi pasión por las motos. Que yo recuerde, tendría unos 6 años cuando les pedía a mis padres que me comprasen una Montesa Cota 25. Costaba 25.000 pesetas (150 €) de la época. Eran tiempos difíciles y no pudo ser ese sueño, por lo que tuve que esperar años para poder comprar una moto de segunda mano. Este blog no pretende sentar cátedra en ningún aspecto, ni de motos ni de viajes, ni nada parecido. Tan solo pretende contar unas pocas historias que le pasan o han pasado al que lo escribe.

He tenido la suerte de recorrer carreteras míticas en moto como: "Trollstigen" y "Atlantic Ocean Road" en Noruega, "Route 66", "US-1", Los Cayos y Florida y los National Parks de Utah y Arizona en Estados Unidos (USA), el "Vietcong" y la "Ruta Colonial 4" de Vietnam, llegar hasta "Norkdkapp" (Cabo Norte) atravesando un montón de países europeos. Además de, Costa Rica, Nicaragua, Cuba, Colombia, Córcega, Grecia, Portugal, Marruecos, la Ruta 40 en Argentina e incluso la Mae Hong Son Loop y Kho Larn en Thailandia.

Sobre 4 ruedas he podido disfrutar de la "Atlantic Ocean Road", Philip Island y el "Australian Desert" en Australia, "Route 61 o Highway Music o Blues Highway" en USA, Tierra de Fuego (Ushuaia) en Argentina, Canadá, muchos países europeos, Marruecos o Turquía ...

Disponibles las historias también en Podcast de Spotify. Las puedes encontrar como: "El Blog de Packocho". Así que a disfrutar.

3 de marzo de 2013

AUSTRALIA (I) - SYDNEY - 2012



Esta vez este blog no va a estar estructurado como si fuera una guía turística. En un mes de estancia sería hacer un relato lleno de datos que –probablemente- nadie leería. Entonces me voy a dedicar a destacar lo más relevante y diferente que podemos encontrar con respecto a lo que conocemos. Obviamente, facilitaré información y recomendaciones de lugares que se pueden visitar, por si entre los lectores hay algún osado turista que llegue hasta estas lejanas latitudes.
Australia es el país de la isla-continente. Situada al otro lado del mundo, tiene una extensión 15 veces España y una población aproximada de 21.000.000 de personas.
Es el país donde crecen los canguros, koalas, wombats, ornitorrincos y otras especies de animales raros. Los propios australianos son “aussies” y hablan inglés. No sabría decir si les duele la cabeza por vivir tanto tiempo cabeza abajo.
Australia es el país con el que muchos de nosotros hemos soñado visitar algún día de nuestras vidas. Por circunstancias, este sueño ha sido posible. Y allí he estado explorando y disfrutando durante un mes.
Buena calidad de vida, sol, playas, cerveza y mucha naturaleza. Se dice que los australianos pueden parecer informales y optimistas como los norteamericanos, pero beben té, juegan al críquet y conducen por la izquierda como los ingleses. Pero hemos visto que cuando se juntan en un restaurante o en un pub son bastante ruidosos. Superan con creces la cantidad de decibelios que normalmente hay en un local español. Hay más curiosidades, como las escaleras están a la izquierda y las llaves de las puertas giran al contrario de lo que conocemos.
La diferencia horaria respecto a Madrid, según que ciudades es de 9 ó 10 horas. Mientras en España tenemos invierno, en Australia es verano.
La moneda oficial es el Dólar Australiano (AUD) y tiene como características que los billetes están semiplastificados. Aunque los laves y se mojen casi vuelven a su estado original. Otra curiosidad es que tienen una zona donde el billete es transparente.
Para los que viajen allí tienen que llevar adaptadores para los enchufes, ya que estos tienen dos patillas planas situadas de forma oblicua y una tercera vertical como toma de tierra. La electricidad es de 220 v.
La comida basada en frutas, verdura y pescado; aunque abundan los “fast food”. Siempre hay alternativas internacionales ya que están plagados de restaurantes asiáticos. Además hay italianos, kebaps, etc. Pero el plato típico estrella son los “fish and chips”. El pescado más carismático de la zona es el “barramundi”.
Para llegar hasta Australia, un largo vuelo -sin contar con la obligatoria escala- normalmente, se convierte en casi 25 horas de vuelo real. La ida fueron 34:40 horas y la vuelta 30:35.
El vuelo que nos lleva a Australia sale de Madrid a las 10:30 horas y aterriza en Seúl a las 06:00 hora local (11,5 horas de vuelo). Después de tres días de estancia en la capital de Corea del Sur, otro avión nos traslada hasta Sydney a las 19:15 y llegamos a las 08:00. La opción más aconsejable (2 personas) para ir desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad es –paradójicamente- el taxi. Ya que un billete de tren cuesta 15 $.
OPERA HOUSE
SYDNEY:
Nueva Gales del Sur (NSW). Aunque la capital del país es Canberra (si si, está bien escrito; n antes de b) Sydney funciona como la ciudad más importante de Australia. Tanto por la cantidad y variedad de gente, como el turismo y por la economía. Puede tener unos 4,5 millones de habitantes.
Sydney es una gran ciudad que mezcla grandes edificios y rascacielos al estilo de New York con otros barrios que se asemejan a los que puedas encontrar en estados del centro de USA o con pueblos al más puro estilo anglosajón. En pocos kilómetros existen varios tipos de construcciones. Aunque, normalmente, los habitantes de Sydney (sydneysiders) viven en casas bajas. Así mismo, existe un conglomerado de culturas y por la calle puedes ver todo tipo de personas, blancos, orientales, hindúes, etc. Pero llama la atención que se ven muy pocas personas de raza negra.
Existen multitud de restaurantes y bares. El nivel de vida es muy alto. Casi todo es caro. El precio medio de una pinta de cerveza es de 6 $ y una tarjeta de transporte para una semana 43 $. Los alquileres de las casas se pagan por semanas y los salarios que reciben los trabajadores es quincenal. En un informe publicado por la OCDE se dice que Australia tenía el nivel de precios más alto del mundo occidental en vivienda en comparación con los rendimientos de alquiler. Todo esto la convierte en la tercera ciudad más cara del mundo. Y hablando de coches. La mayoría que se ven por la calle son de gasolina, grandotes y automáticos. Muy al estilo americano. Los conductores europeos tenemos el problema que aunque tengamos carnet en nuestro país tenemos que obtener el carnet aussie. En caso de circular sin carnet australiano y tener un accidente –por pequeño que sea- el conductor paga 1.500 $ y el dueño de coche otros 1.000 $, ya que los seguros no se responsabilizan de siniestros producidos por europeos que se les supone no están acostumbrados a circular en sentido contrario. No obstante, no existe ningún problema en alquilar coches y dependiendo de las compañías tienen alguna cláusula especial por accidente. Tiene una fácil solución: contratar una ampliación de seguro.
El primer año los conductores novatos llevan una L, el segundo año una P en color rojo y el tercer año una P en color verde. En función de esto, pueden circular a distintas velocidades.
Existe gasolina sin plomo de 91 y 95 octanos y también gasoil. El precio es de 1,39 $ de la gasolina y 1,51 $ el del gasoil. Un trayecto en ferry puede costar unos 5 $. 10 viajes de autobús son 18 $ y una entrada de cine son 20 $, sin palomitas.
Los australianos son gente bastante amigable. Las casas que he podido visitar, he comprobado que no tienen cortinas. Tan solo utilizan esas que se llaman “venecianas”. Los suelos de las casas tienen moqueta y es muy común andar descalzos. Las mujeres apenas van maquilladas pero se puede decir que casi todas llevan las uñas de los pies pintadas y casi no se puede ver, por no decir ninguna usa silicona en sus cuerpos.
Es chocante pero nada más bajarte del avión piensas que vas a ver canguros por las calles y en los parques y en realidad no los ves. No hay. Miras a las farolas y tampoco encuentras koalas subidos en ellas.
SYDNEY HARBOUR BRIDGE
Sydney es una ciudad muy extensa y está condicionada a la bahía y al mar. Mejor dicho, océano Pacífico. Circular Quay es el eje central de esta ciudad. Desde aquí salen multitud de líneas de tren. Además, tiene la parada principal de todos los ferrys que comunican la bahía de Sydney. El puente Sydney Harbour Bridge fue construido en 1932 y es el primer puente del puerto. Durante años fue el puente de un sólo arco más largo del mundo y como atracción turística; se puede subir hasta el punto más alto previo pago de 150 $.


El barrio de The Rocks se encuentra junto a Circular Quay y es el asentamiento europeo más antiguo en Australia desde 1788. Los sábados tiene un mercadillo muy animado.
BAHIA DE SYDNEY - CITY

Circular Quay es centro neurálgico de transportes de Sydney con el edificio ultramoderno de la Opera House allí mismo. Aunque de estructura y arquitectura moderna, se nota que pasan los años. Está construido en el año 1973. Lo que más llama la atención es cuando te acercas y ves el tejado que no es blanco y tiene relieve. Junto a la Opera House se puede acceder al Royal Botanic Gardens con unas estupendas vistas de la ciudad. Tiene muchos ejemplares de árboles y plantas australianos, además de otros países. En el centro de Sydney hay otro Hyde Park, pero bastante más pequeño que el londinense. Este tiene la particularidad de estar habitado por murciélagos. Como en la mayoría de las ciudades australianas Hyde Park tiene su monumento en honor a los caídos de la Guerra Mundial, el Anzac War Memorial. Junto a Hyde Park está St. Mary’s Cathedral, la catedral católica de estilo neogótico.
ST. MARY'S CATHEDRAL
Pero Sydney tiene otro gran parque llamado Centennial Park, situado al este, muy cerca de Paddington donde la gente practica footing, juega al criquet, pasea con sus hijos o sus perros.
Enfrente de Opera House está la casa del primer ministro pero en Vaucluse Bay está el primer ayuntamiento de la ciudad. Situado en Woollahra en un gran parque.
Otra interesante visita es The Star Casino de Sydney en Pyrmont, donde se puede entrar con casi cualquier vestimenta. La mayoría de los que juegan son asiáticos.

La red de transportes es extensa en Sydney. Lo mejor es comprar una tarjeta de 10 viajes de autobús por 18 $. Los trenes también son una buena opción. Hay un tren monorraíl recorre todo el centro de Sydney y es otra forma más de recorrer el centro en plan turístico.
TREN MONORRAIL

Un pequeño barrio, Kirribili, justo enfrente de Circular Quay. Muy tranquilo y junto a uno de los lados del puente. Tiene su propio parque de atracciones: Luna Park. Donde, incluso, se puede comer paella. Pero quién se va a 18.000 km de España para comer paella ...
BONDI BEACH

Bondi Beach, un barrio surfero y tranquilo. Seguramente, sea la playa más popular de Sydney y una de las más famosas del mundo, aunque llama la atención porque no es muy grande. Aunque la mayoría prefiera el cercano barrio de Bronte, mucho más tranquilo y también con su propia playa. Hay que decir que en estas playas de Pacífico se puede bañar solo en pequeñas zonas acotadas, el resto es para practicar surf y con el aviso de fuertes corrientes. Además, queda siempre el misterio de la posibilidad de ataques de tiburones. No es infrecuente ver desalojar una playa por presencia de escualos. Para tomar algo, pues en el Hotel Beach Bondi o el Hotel Bondi Road. Los domingos en el colegio público se realiza el Bondi Market, en plan mercadillo.
MANLY BEACH
Manly Beach otra de las zonas más famosas, al otro lado de Circular Quay. Es un barrio muy frecuentado que posee un gran paseo de lleno de tiendas y conecta con una de las mejores playas de Sydney.
Double Bay en la que se accede a uno de los elitistas barrios de Sydney. Chowder Bay, una zona muy tranquila y con mucha naturaleza; Maroubra, Rose Bay, Neutral Bay y Watson Bay, donde lo típico es comer en el parque a modo de picnic. Y un montón de Bay más que inundan cada rincón de la gran bahía de Sydney.
También, está la animada playa de Coogee y luego caminar por la costa por Gordons Bay, el cementerio, Bronte, Tamarama y finalmente Bondi Beach. Es un recorrido muy utilizado para hacer “footing” a cualquier hora del día.
NEWTON HOTEL
Otros barrios como Newtown, donde se suele concentrar gente de estilo “alternativo” es también interesante para visitar. Newtown está a tres kilómetros al sur del centro de la ciudad. Su calle principal que se llama King Street y está llena de tiendas y muchos restaurantes étnicos, sobre todo asiáticos.
O el de Woolloomooloo; donde es obligatorio comer un “pie n” o un hot dog en el famoso “Harry’s Café de Wheels”, muy popular y conocido. Es un carromato que se encuentra junto al hotel Blue Taj construido en el antiguo Wharf. Aquí quien quiera darse un capricho, tendrá que rascarse el bolsillo ya que una habitación doble cuesta 350 $ la noche.
En Sydney existe una forma bastante asequible de comer y alojarse. Son los pubs. Parecidos a los tradicionales pubs ingleses pero con la variante que tienen hotel en la planta superior y restaurante. Uno de los más recomendables es el Newtown Hotel, por la decoración y por el ambiente nocturno. Aunque una de las cosas que llama la atención es que para salir de copas hay que salir pronto porque a las 12 de la noche ya está todo cerrado. Es normal ver en las televisiones de los pub o sitios públicos que estén emitiendo un partido de cricquet. Aquí es deporte nacional, junto con el llamativo y “duro” fútbol australiano.
SOUVENIRS
Junto a Central Station se encuentra Chinatown para comprar todo tipo de souvenirs en el Paddy’s Market. Abierto todos los días de la semana de 09:00 a 17:00 horas excepto lunes y martes. Chinatown está en el sur del centro de la ciudad y es el lugar de referencia para la comunidad china y asiática en Sydney. Los souvenirs más reclamados son los boomerangs, chaquetas, llaveros, y todo tipo de merchandaising. Aunque lo que más llama la atención son los rascadores de manos disecadas de canguro o los abrebotellas de escroto de canguro. Entre Chinatown y Darling Harbour, está un bonito Jardín Chino.
SPANISH QUARTER
En el centro de Sydney, en la “City” se encuentra “Spanish Quarter” donde vemos el club español y varios restaurantes con un toque “hispano” y poco más. La verdad que la presencia española es más bien escasa en todos los aspectos.
Como ya se ha comentado las cervezas y los vinos son bastante caros, aunque sean de producción nacional. Existe la posibilidad en los restaurantes BYO (abreviatura de “bring your own”) en los que puedes llevar tu propio vino y tan solo te cobran el descorche. Cuidado porque pueden ser 8$ por botella. Por eso, no es extraño ver junto a los restaurantes tiendas donde venden vino. Incluso que la tienda sea de propio restaurante. Es curioso, pero las botellas no tienen corcho y se abren, por tanto, con tapón de rosca. En todos los restaurantes dan agua fresca de grifo nada más sentarte en la mesa, de forma gratuita y sin que la pidas.
En George Street está el Queen Victoria Building (QVB) un antiguo Mercado de frutas y verduras donde ahora se alojan 200 lujosas tiendas y cafés. El centro comercial tiene unas enormes vidrieras y cristaleras. Una estatua de la reina Victoria te recibe a la entrada. Muy cerca de esta zona se encuentra la “milla de oro” con las grandes firmas de lujo. Y la Sydney Tower perteneciente a unos conocidos grandes almacenes. La torre domina toda la ciudad y cuenta con un restaurante en lo alto que gira y permite ver una espléndida perspectiva de la ciudad. No obstante, en el mismo edificio que alberga la Torre existen multitud de restaurantes de todo tipo distribuidos a distintos niveles. Un buen sitio para comer.
DARLING HARBOUR

Darling Harbour es digamos el puerto de la ciudad en la bahía. Se recomienda la visita de noche. Es una zona de moda, cenas y copas. Puerto olímpico (en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000) y el National Maritime Museum y Sydney Aquarium. Sydney Aquarium y Taronga Zoo (51 $ la entrada). Existe una alternativa mucho más barata y es el Koala Park (26 $) que se encuentra a 45 minutos en coche al norte de Sydney.
En Sydney existen multitud de museos, pero se recomienda, al menos, la visita del Australian Museum. Es el más antiguo en Australia y está en el centro de la ciudad.
Justo al otro lado del puente se encuentra uno de los pub más emblemáticos y antiguo de la zona: el Pyrmont Bridge Hotel. En este pub se concentra multitud de gente para tomar muchas cervezas los viernes al terminar la jornada laboral.
TOWER - CITY
Además de los otros barrios, Sydney tiene un famoso barrio llamado King Cross que es el barrio gay por excelencia. Kings Cross está a un kilómetro al este del centro de la ciudad. Es lo que podríamos llamar el barrio rojo de la ciudad, pero no nos hagamos la idea del de Amsterdam; Kings Cross es algo más parecido a Chueca.
Hay otro barrio Redfern donde están concentrados los aborígenes. Parece ser, que no está muy bien visto que salgan de dicho barrio. Sobre los aborígenes existe una particular problemática social.
Más barrios, como el sosegado Paddington, situado a tres kilómetros al este del centro de Sydney. En él se pueden encontrar muchas casas victorianas y un interesante mercado los sábados. En la calle Oxford Street que conecta con el centro, hay muchas tiendas de moda y galerías de arte independientes. Otro interesante barrio es el vecino Edgecliff que une al de Bondi.
BRONTE

Este capítulo de Australia no termina aquí, aún hay más …

2 de mayo de 2012

AMSTERDAM en 4 DIAS - HOLANDA - 2011

ZAANSE SCHANS
Esta vez el viaje ha sido relámpago a una de las ciudades más carismáticas de los Países Bajos: Ámsterdam. A finales del mes de julio pusimos rumbo a la ciudad de los canales y las bicicletas. Venecia es la ciudad de los canales por antonomasia pero a Ámsterdam se la conoce como la “Venecia del norte”.
Este viaje ha sido un poco más sencillo en su elaboración. Un rato en internet soluciona rápidamente un vuelo y un hotel. No necesita más preparación. Tan solo la dosis necesaria de ímpetu, una pequeña guía de la ciudad y ganas de pasarlo bien.
La ciudad está construida en torno a los canales que la recorren casi como círculos concéntricos. Las casas también tienen una explicación en su forma. Muchas están diseñadas, con su gran ventanal principal, para que sirvieran de almacén y fuesen abastecidas desde los barcos que transitaban los canales. Por eso, muchas tienen una polea en la parte superior. Es fácil encontrarse casas y fachadas que desafían a la gravedad. Pero en los canales, aparte de agua y muchas bicicletas sumergidas, hay barcos-vivienda. También los hay restaurantes o bares de copas en plan “chic”.
Una de las cosas que más llama la atención es el tráfico bicicletero que existe en esta ciudad. Es increíble, la cantidad de miles y miles de bicis que circulan a todas horas y por todas partes, entremezclándose con los viandantes. Sobre todo en el centro del casco urbano. Bicicletas hay de todos los tamaños y colores, aunque todas se parecen en la forma. Las hay para transportar cachivaches, niños, perros o cualquier cosa que sea susceptible de acarrear. Incluso con remolque o una combinación de las anteriores.


CASAS TIPICAS de AMSTERDAM

Para moverse por el centro de la ciudad es aconsejable adquirir un bono de transporte. Existen varias modalidades, unos funcionan por duración de tiempo. Nosotros utilizamos, principalmente, los tranvías. La tarjeta de 24 horas costaba 7 € y la de una hora 2,6 €, en el momento del viaje.
Como inconveniente, Holanda tiene la carestía de vida superior a la que estamos acostumbrados, por ejemplo: un litro de gasolina 95 estaba a 1,72 €.
DIA 1.-
Por la mañana temprano, el vuelo directo a Ámsterdam, aeropuerto de Schiphol. En dos horas escasas llegada al país de los quesos y los molinos. Una vez en el aeropuerto, se coge un tren de cercanías que te lleva directo a hasta la estación de metro Centraal Station (Estación Central) por 4,4 €. Allí, al salir a superficie hay una gran plaza. No exagero si estuvimos más de una hora buscando el tranvía nº 7. Este tranvía se supone que nos llevaría hasta la puerta del hotel. Preguntamos infinitas veces. Una suerte en este país, que todos hablan inglés, aparte de su complicado idioma: el neerlandés.
PLAZA DAM

Decidimos andar por la agitada calle Damrak arrastrando las maletas hasta llegar a la plaza Dam donde buscamos como pollo sin cabeza el dichoso tranvía. Después de otra media hora, conseguimos encontrarlo. Unas carreras para subirnos en él y por fin, llegamos al barrio del hotel. Un barrio dominado por los emigrantes. Tranquilo, pero nos hacía desconfiar. Realmente no pasó nada. El hotel de 4 estrellas cumplió nuestras expectativas. Buenas habitaciones y buenos desayunos.

Otro tranvía con destino al centro, creo que el nº 14 y comienzo del turisteo. Habíamos perdido toda la mañana con la búsqueda del tranvía perdido. Como ya era la hora de comer, decidimos hacerlo en una terraza muy animada en una céntrica plaza, donde se alternan las actuaciones espontáneas de todo tipo.
Desde allí, nos dirigimos a la zona de los museos. Vondelpark, un gran parque donde se aglutinan los museos más importantes. Debido a la escasez de tiempo disponible, decidimos ir a ver el Van Gogh Museum. La entrada costó 14 €. Consta de 3 plantas dedicadas al pintor “desorejado”. Una vez visto, yo creo que en hora y media es suficiente, nos dimos cuenta que promete más de lo que realmente enseña. Sinceramente, de haberlo sabido hubiera visto cualquier otro. Tal vez alguna exposición itinerante sea más provechosa. Otra alternativa, tal vez sea el Riskmuseum.

Para quitarnos la decepción del día, cogimos un barco turístico. El barco que es como una barcaza acristalada y descapotada. Hace un recorrido por los canales principales de Ámsterdam por 13 €. El canal Prinsengracht es el más animado ya que se pueden ver casas flotantes, etc. El anillo de canales centrales se llama Grachtengordel.       
Una cerveza junto a la terraza del Hard Rock Café y seguimos visitando la ciudad caminando bajo un tibio sol. Cansados, después de un largo día, volvimos al hotel. Había que reponer fuerzas para continuar al día siguiente.
DIA 2.-
Este segundo día lo dedicamos a una excursión en coche. Nos levantamos pronto y vimos que el sol no estaba por la labor de sonreír. Nos dimos una buena caminata en busca de la oficina de alquiler de coches.
Alquilamos un coche pequeño. Esta vez fue un Renault Twingo con un toque sport. Visitamos unos pueblos con encanto: Volendam y Marken.
En un recorrido de poco más de media hora se llega hasta este bonito pueblo: Marken. Está prohibido circular con el coche por el pueblo, así que a la entrada hay que aparcarlo, previo pago. Hasta hace pocos años este pueblo era una isla. En la actualidad, y gracias al esfuerzo de los holandeses, se ha convertido en una península. Las típicas y bonitas casas están construidas sobre suelo artificial.

MARKEN

Llama la atención la tranquilidad reinante este pequeño pueblo. A veces, da la sensación de estar inmerso en el escenario de una película. Se ven casas típicas de la zona pintadas en color verde, la mayoría. En un entorno muy tranquilo. Tiendas de souvenirs con zuecos a la entrada. Un café con encanto para reponer calorías y el paseo que lleva hasta el mar interior.
Después otra vez el coche y un pequeño trayecto nos llevó hasta Volendam. Este pueblo tiene más afluencia de turismo que Marken.

VOLENDAM


Volendam es un pueblo de pescadores situado a unos 20 Km. de Ámsterdam en la zona conocida como Edam (todo suena a queso aquí). Lo más característico es andar por sus calles y por el transitado paseo marítimo.
VOLENDAM









Entre un pueblo y otro, hay 17 Km. de distancia. Otra opción, es hacer el trayecto en barco, pero con el coche alquilado habría que deshacer el camino. Por tanto, coche.
Aprovechando el bullicio y la hora de comer, comimos junto a la costa. Un paseo para asentar los bocadillos y terminar de ver este precioso pueblo.
Terminada la visita a estos idílicos pueblos, la excursión continuó a unos 46 Km. Nos fuimos a ver como ganan los holandeses terreno al mar. El “Oostvaardersdijk” uno de los grandes diques. Una obra faraónica con más de cien años de antigüedad. Es difícil imaginar cómo en esa época podían tener la capacidad de idear un sistema tan complejo con los medios que disponían y que aún siga vigente.
 
OOSTVAARDERSDIJK - DIQUE

Lo siguiente fue ir a Zaanse Schans. Junto a las orillas del río Zaan y a 15 Km. de Ámsterdam. Esta congregación de molinos, se cree, que pudo ser la primera zona industrial de Europa. Cada molino tiene una utilidad: hacer aceite, mostaza, aserradero o pintura.


ZAANSE SCHANS

ZAANSE SCHANS

Regresamos al hotel y después de aparcar, bajamos a cenar un restaurante turco cercano.
Después de un rato en el que nadie nos atendía, pedimos de beber y nos dijeron que no se servían bebidas alcohólicas. Pero ese no fue el primer contratiempo. La carta del menú estaba escrita en holandés, así que a todos los camareros que desfilaron por las cercanías de nuestra mesa les solicitamos la carta en inglés y ninguno quiso facilitárnosla por lo que decidimos irnos a buscar otro sitio donde nos atendieran. La cosa no estaba fácil, como decía antes y al ser un barrio residencial de emigrantes no había muchas opciones. Calle abajo y tras un rato de caminata, llegamos a una especie de teatro con restaurante y allí nos desquitamos. Después de la paliza del día, regreso andando hasta el hotel.
DIA 3.-
Siguiendo la tónica habitual de los turistas que quieren aprovechar los días, tocó madrugar un poco y dar cuenta de un desayuno en condiciones. El día lo dedicamos a un recorrido aconsejable para ver la zona oeste de Ámsterdam, con un plano (uno de los que dan en los hoteles puede valer). Desde el hotel al tranvía. Partiendo desde la Plaza Dam. Siguiendo por Paleisstraat pasando por los canales Singel, Herengracht y Keizersgracht después a la derecha por el lateral de Prinsengracht.

CATEDRAL WESTERKERK

Caminando se pasa por una de las iglesias más importantes, la de Westekerk y que se encuentra junto a la casa de Anna Frank. Westekerk es una iglesia protestante en la que se sabe que fue enterrado el famoso pintor Rembrant, pero en un lugar desconocido.
Una de las atracciones turísticas más importantes de Ámsterdam es la casa de Anna Frank (Anne Frankhuis). Es prácticamente imposible verla. De las varias veces que pasamos por la puerta, en todas había una larga espera de gente que rodeaba la manzana. Por ese motivo, declinamos verla y dedicarnos a ver otras cosas.

ANNA FRANK

Así que proseguimos girando a la izquierda en Leliegracht para luego cruzar por Prinsengracht y retroceder un poco para seguir por la orilla del canal.
Una vez en el canal de Bloemgracht giramos a la derecha y subimos en la segunda calle otra vez a la derecha por Tweede Leliedwarsstraat, para luego cruzar por Egelandtiersgracht para seguir por la derecha del canal.
Este barrio llamado Jordaan es una zona típica por sus locales alternativos y su carácter bohemio. Es la parte alta de Tweede Egelandtierswarsstraat.
Se continúa por Lijnbaansgracht (antiguo canal en el pasado) y de aquí a la calle Brouwersgracht (casas flotantes y barcazas) para cruzar por Herengracht y sin parar hasta el canal Singel. Llegamos hasta las compuertas de agua y fuimos hacia la derecha por el mismo canal Singel hasta la fachada más estrecha de Ámsterdam en el nº 7. Toca girar a la izquierda por Torenstraat, cruzar Spui y seguir por Molensteeg.
CASA ESTRECHA

El último tramo de esta ruta es por Nieuwezijds Voorburgwal y dejar Nieuwe Kerk para regresar, otra vez, a la plaza Dam.
Después tocaba comida y lo hicimos en un bar de los muchos que hay en el centro, a un precio bastante asequible.
Ya por la tarde, Uno de los sitios más carismáticos y más visitados es El Rose Buurt. Nosotros le conocemos como Barrio Rojo.

ROSE BUURT - BARRIO ROJO







A veces, caminas y caminas buscándolo y no sabes que llevas un rato inmerso en él. Son clásicas y forman parte de paisaje, las chicas en los escaparates. Desde por la mañana temprano, pero por la noche, con el barrio en plena ebullición, no dejan de pasar turistas y clientes por delante de las cristaleras.
Existe una hilera de adoquines que marcaba históricamente el camino para los marineros y navegantes que llegaban al importante de puerto de Ámsterdam hasta este bullicioso barrio. Las prostitutas tienen, incluso, un pequeño monumento junto a la catedral.
Además de mujeres, también se pueden encontrar los coffee-shops (autorizados en la época del viaje). En los coffee-shops se podían consumir marihuana y hachís.

COFFEE SHOP
El centro de Ámsterdam lo recorrimos deambulando de forma un poco desordenada y espontánea, pero como todo está cerca, se puede ver bien. Aprovechando, incluso para husmear en algún mercadillo.
Aquí de lo más interesante es Begijnhof. Son antiguos asilos (casas) que confluyen un patio ajardinado común y una pequeña iglesia. En tiempos esto era el refugio de unas mujeres solteras que querían vivir en comunidad sin ser monjas. A estas mujeres se les llamaba begijntjes o “beguinas”. Se dedicaban a cuidar enfermos y pobres a cambio de un alquiler de bajo coste.



El famoso mercado flotante se llama Bloemenmarkt de miles de flores de colores; pero sobre todo tulipanes. Conocido como el “mercado de las flores”.

BLOEMENMARKT - MERCADO de las FLORES

Como todavía era pronto, seguimos dando un paseo por la ciudad. En una plaza animada llamada Nieuwmarkt, aprovechamos para tomar una cerveza del país. Continuamos la caminata y en los aledaños del Barrio Rojo, cenamos en un coqueto restaurante italiano, también a buen precio.
DIA 4.-
Nos levantamos temprano, como todos los días. Recogimos el equipaje y lo dejamos en la recepción. Desde el hotel, en el ya consabido tranvía nº 14 fuimos hasta el parque de los museos. Junto al Riskmuseum, hay una fábrica de diamantes. En ella te enseñan cómo se elaboran los diamantes y las joyas. Al finalizar el recorrido, la lógica parte de venta. Es una visita curiosa pero prescindible.

Para rematar el viaje, había que darse un gusto refrescante. Esta vez, el capricho fue visitar la antigua fábrica de Heineken, previo pago. Se hace un recorrido por el edificio, en plan parque temático dedicado a la cerveza holandesa. Casi al final, se hace una cata y justo antes de salir te invitan a dos cañas en una especie de pub interior. El recorrido se termina en la zona de merchandaising, junto a la salida.
La comida la hicimos en un restaurante de comida típica holandesa en el centro, con la lógica tristeza que lleva a pensar en el viaje de vuelta. El precio, un poco por encima de la media. Para finalizar y regresar decidimos hablar con la recepción del hotel y contratamos el servicio de taxi privado para ir al aeropuerto. A decir verdad, sale rentable. Por un poco más de dinero, te ahorras ir “arrastras” con la maleta, coger el tranvía, luego una caminata con la maleta y después el tren de cercanías. Este servicio lo constituye un tipo con un monovolumen que te deja directamente, a ti y a tu maleta en el aeropuerto y te ahorra todo lo descrito.
El vuelo, tranquilo, nos llevó de vuelta a Madrid, a la hora de cenar.
Viaje recomendado para todo aquél que quiera escaparse a una capital europea y cosmopolita; quiera ver cosas diferentes entre bicicletas, casas diferentes y canales.

Como en el resto de fotos de este blog, hay que decir que todas las fotografías tienen su luz natural. Tal cual fueron hechas. Ninguna está tratada con programas de retoque informáticos.

29 de enero de 2012

LONDRES en 4 DIAS - REINO UNIDO - 2012


BIG BEN

Había visitado la capital del Reino Unido con mis padres hace muchos, muchos años. Lo hicimos un mes de agosto en un Citroën Dyane 6.
El viaje actual, ha sido prácticamente novedoso para mí. Tendría unos 4 años y apenas recuerdo nada. Eran los primeros años 70. Tan solo unas imágenes, como si fuesen flashes. Era una época en la que se estilaba llevar pantalones de campana y grandes cuellos en las camisas.
A sabiendas que Londres es caro, reservamos el vuelo y el hotel en el mes de noviembre y el viaje lo hicimos en enero, justo después de la semana de Reyes. El cambio aproximado estaba en 1 £ = 1,30 €.
Londres es una ciudad muy grande. Prácticamente, todo lo visitable se encuentra en lo que denominan la “city”. Y esto corresponde con la Zona 1 de la red de transportes. Esto es otro problema, los transportes son muy caros. Aunque hay que romper una lanza a su favor y decir que funcionan muy bien. Lo mejor para evitar problemas y ser más económico, es adquirir una tarjeta recargable (Oyster Card). Funciona como un abono transporte y no es necesaria poner una foto. Para cuatro días, es suficiente con recargar 20 £.
Los autobuses, los archiconocidos de dos plantas y color rojo, no tienen ningún misterio con respecto al funcionamiento de España. Sin embargo, si lo tiene el metro (Underground). La complicación es que en un mismo andén, pueden parar varios trenes con diferentes destinos. A veces, las estaciones son las mismas para distintas líneas; por lo que es recomendable estar atentos a los paneles informativos.
Un aspecto importante y a tener en cuenta, es el sentido de la circulación. Todos los sabemos que los ingleses conducen al revés. A la hora de cruzar, se debe mirar primero a la izquierda y luego a la derecha. No obstante, casi todas las calles tienen pintado en el suelo recordatorios. Aún así, nos llevaremos algún susto por la falta de costumbre. No solo, conducen al revés, también, tienen los enchufes raros. Los enchufes tienen tres patas, por lo que es aconsejable llevarse un adaptador. No obstante, algunos hoteles (como el nuestro) ya están compaginando enchufes europeos.

TAMESIS - PARLAMENTO - EYE LONDON

En lo que respecta a la climatología, tuvimos bastante suerte y el tiempo nos acompañó, ya que no llovió ningún día. Algo que suele ser habitual por estas tierras. Tan solo hizo frío gélido que te estiraba el cutis sin necesidad de cirugía ni botox.
Este viaje se ha hecho con la idea de que sea una toma de contacto, conocer la estructura de la ciudad y volver posteriormente. Por eso, se ha omitido la visita a iglesias, monumentos y museos.
DIA 1:
Vuelo directo de Madrid a Londres - Aeropuerto de Gatwick. Salimos en el vuelo de las 19:00 y llegamos a las 20:30 horas. Hay que recordar que allí es una hora menos. Por lo que conviene cambiar los relojes y tenerlo en cuenta para el regreso. El vuelo tiene una duración, aproximada de dos horas y media.
Una vez en el aeropuerto, hay que coger un tren hasta la estación Victoria. Esta estación, es el nudo central de comunicaciones del centro de la ciudad. Para que os hagáis una idea de los precios, 4 billetes de ida y vuelta en el tren, costaron 66 £ (Unos 86 €).
Cuando quisimos llegar al hotel, muy céntrico, eran las 22:00 horas. El hotel estaba junto al barrio de Notting Hill. Entre las estaciones de metro de Bayswater y Notting Hill (línea circular – color amarillo). Este es un barrio recordado por el nombre de la famosa película protagonizada por Hugh Grant.
El hotel. Una construcción del siglo XIX, de estilo victoriano. Como casi todos los edificios que hay en el centro de esta gran ciudad. Al ser construcciones antiguas, no están preparadas como esperamos. Es decir, las habitaciones son de espacio justo y los baños suelen adosarse posteriormente. Son como los cuartos de baño de los barcos de crucero, tipo camarote. Cumplen su misión para los turistas. Un hotel para ir solo a dormir. Están bien situados y están limpios. El que desee lujos, que prepare la billetera.
La cena se hizo en un pub. Son los sitios más recomendados, por baratos. El menú lo suelen componer sándwiches variados, diferentes “pie” (normalmente pastel de carne) y/o hamburguesas, todos acompañados de patatas fritas. Otras opciones baratas son los Burguer King o Mc Donalds. El precio medio de un sándwich es de unas 4,5 £ y el de una pinta de cerveza 2 £. Los restaurantes suelen ser bastante caros.
DIA 2:

PICCADILLY CIRCUS
Madrugamos un poco, como buenos turistas y comenzamos con la visita a Hyde Park atravesando desde Bayswater Road hasta Kensington Road. Se puede contemplar el Palacio de Kensington (Lady Di). Este gran parque es el lugar de paseo de familias, footing, bicicletas y perros. Una vez cruzado el parque, tomamos el autobús nº 9 (o bien el nº 52) hasta Piccadilly Circus, plaza emblemática con sus grandes luminosos publicitarios.
En la misma plaza de Piccadilly existe un museo de cosas raras (una vaca con una pata en el lomo, terneros con dos cabezas, un kit para matar vampiros, etc.). En cualquier calle se pueden ver los característicos taxis negros (otros decorados), los buzones rojos o las típicas cabinas, ya bastante deterioradas y sucias.

PICADILLY CIRCUS STATION




Siguiendo por Regent Street, se llega a Oxford Street y giramos, callejeando, hacia Carnaby Street. Estas calles pertenecen al barrio del Soho. Siguiendo por estas tranquilas calles, ya por la Shatesfury Avenue esquina a Wardour Street se accede al barrio de China Town (muchos chinos, restaurantes y negocios asiáticos). Continuamos por Leicester Square y junto a la Portrait National Gallery (museo de retratos y no confundir con la National Gallery). Un poco más adelante, el interesante Mercado de Covent Garden. Donde se pueden ver actuaciones de cuartetos musicales en vivo, japoneses comiendo paella o comprar en los puestos tipo mercadillo.

COVENT GARDEN
Siguiendo con la caminata, en el nº 35 de una calle cercana llamada Maiden Lane se puede ver el restaurante más antiguo de Londres, el “34 Rules”.
Después de un buen paseo, por Charing Cross Road llegamos hasta Trafalgar Square. El gran edificio que la preside la plaza es la National Gallery y el individuo de la columna no es Cristóbal Colón, es Nelson. Nelson fue el almirante artífice de la debacle de la Armada Invencible española. Para su desgracia, un infante de marina español o francés -no se sabe a ciencia cierta- le disparó de forma tan certera que lo mató. La bala mortal, fue extraída y ahora se conserva en un museo.

TRAFALGAR SQUARE - NELSON
Desde Trafalgar Square tomamos la calle Whitehall Parliament Street, que es el equivalente a Nuevos Ministerios de Madrid. Allí se concentran todos los ministerios y la mayoría de edificios oficiales. También, está el nº 10 de Downing Street (la casa del primer ministro). Fuertemente vigilada. Cuando yo estuve la primera vez, se podía uno fotografiar junto a la puerta, pero de esto hace muchos años (Franco todavía vivía, aunque ya viejecito).
El antiguo Scotland Yard, tenía su sede en la Great Scotland Yard, una calle adyacente a Whitehall Parliament. La moderna Scotland Yard se encuentra en otro sitio no muy lejos de allí.

BIG BEN - WHITEHALL PARLIAMENT

Un poco más de adelante se abre paso el majestuoso Big Ben y el parlamento. Una edificación conjunta grandiosa. La abadía de Westminster, se sitúa justo enfrente y para verla hay que pagar entrada.

ABADIA de WESTMINSTER
Paseo por la vereda del Támesis hasta la Vauxhall Bridge Road. A medio camino, en la esquina con Causton Street; comida en un elegante pub llamado “The White Swan”. Existe una especie de franquicia en la mayoría de los pub, en lo que al menú se refiere. Dejamos el barrio de Westminster para llegar al de Pimlico.

Siguiendo por la misma calle Vauxhall, giramos por Warwick Way para tomar Belgrave Rd. Esto nos lleva al barrio de Belgravia. En una calle cercana, Eaton Square se puede ver las casas de Margaret Thatcher y de Madonna (cuando estaba casada con Guy Ritchie). Esta bien pasear por aquí, admirando las estilosas y tranquilas casas de este barrio elitista londinense.
A continuación, bordeamos el barrio de Chelsea desde Sloane Square por King’s Road hasta Dovehouse Street para tomar la Old Brompton Road. Allí mismo, para los amantes de los coches hay un concesionario de Lamborghini. Todo Londres, es una muestra constante de coches de lujo circulando por sus calles.
Ya casi exhaustos, el metro en la estación de South Kensington, nos llevó a cenar en un pub cerca del hotel.
DIA 3:
Otra vez nos levantamos temprano, desayuno en el hotel y comienzo de la jornada. Junto a Hyde Park cogimos un autobús el nº 94 que nos llevó a visitar Oxford Street. Paseo de ida y vuelta por el tranquilo barrio de Marylebone (no tiene nada que ver con Simon Lebon el cantante de Duran Duran). Cruzando otra vez Oxford Street, se accede a barrio de Mayfair y a New Bond Street y la Old Bond Street (otra "Milla de oro", con las firmas más lujosas del mundo). Y paseando, llegamos hasta Jermyn Street.

JERMYN STREET
Esta es la calle donde compran los genuinos “gentleman”. Ya van quedando menos hombres que visten chalecos vistosos, bombín y paraguas y acuden a las barberías a afeitarse de forma tradicional.
Muy cerca, la calle Pall Mall (como la marca de tabaco), es donde se encuentran los clubs de esos hombres trajeados y de fumadores de puros. Hasta hace muy poco, estaba prohibida la entrada a las mujeres. Al final de la calle, se encuentra el Palacio de St. James’s, donde vive el príncipe de Gales: Carlos de Inglaterra e hijo de Ia reina Isabel II, viudo de Lady Di y actual marido de la duquesa de Cornualles, Camila. Yo creo que lo de Cornualles se lo adjudicó a propósito la reina Isabel, como sutil venganza.

PALACIO ST. JAMES'S
Muy cerca, se llega a los jardines previos del Palacio de Buckingham. Una vez que se contempla, podemos ver que no es tan majestuoso como el Palacio de Oriente de Madrid. Buckingham Palace se encuentra conectado con The Mall Street. Y ésta con Trafalgar Square. Los sábados es el día del tradicional cambio de guardia.

BUCKINGHAM PALACE







Rodeamos por Buckingham Gate y Grosvenor Place para coger nuestro autobús nº 52 junto a Hyde Park Corner. Atravesando el barrio de Holland Park, nos llevó hasta a la estación de Ladbroke Grove y la visita obligada a Portobello y su mercadillo. Lo más típico son las antigüedades y la comida. Funciona todos los días, pero el día más animado es el sábado. La calle principal es Portobello Road.

PORTOBELLO ROAD

Al principio, se encuentra una tienda de productos típicos españoles “García” nada barata, por cierto. Un poco más adelante, en la esquina con Lancaster Road, comimos en un pub llamado “The Market Bar”. La mejor opción: un “meat pie” (pastel de carne) o los ya consabidos sándwiches o hamburguesas.

Allí mismo, en el 316 de Westbourne Park Road, está la fachada de la famosa película de Hugh Grant, antes mencionada. Más adelante, en la esquina con Denbigh se encuentra una tienda de antigüedades bastante curiosa llamada “Alice’s”.
Por la tarde, un paseo por Kensington Palace Gardens, zona también exclusiva donde tiene su casa el magnate de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone o el sultán de Brunei.
A la vista que estábamos ya cansados y era de noche, hicimos una visita a los famosos almacenes Harrods y ver su iluminación navideña exterior. Después y ya, a punto de fenecer, nos recogimos para cenar en un pub cercano al hotel.
DIA 4:
Nos levantamos pronto otra vez para visitar Cambridge. Fuimos hasta la estación de King’s Cross (la estación donde se rodó Harry Potter). Pero tuvimos un contratiempo. Los billetes de tren, ida y vuelta costaban unas 200 £ (4 personas, 260 €, un pastizal para ir a una ciudad que está más cerca que Segovia de Madrid, 60 km.). Por lo que decidimos cancelarlo y cambiar de planes sobre la marcha. Para compensar la desilusión decidimos seguir conociendo esta grandiosa ciudad. Fuimos en metro hasta la estación de Tower Hill, donde se encuentra el famoso Puente de Londres con su paso levadizo.

TOWER BRIDGE

Pero hay que decir que no es el auténtico. Este es conocido como el “Puente de la Torre”. El antiguo y originario puente de Londres, era de madera y se quemó. Fue sustituido por otro actual de hormigón, que se encuentra relativamente cerca. Es decir eran dos puentes distintos. Allí, también, se encuentra un castillo donde se guarda el tesoro de la reina. Esta fortaleza, antiguamente era una prisión.

TOWER HILL
Aquí se pueden ver los conocidos Beefeaters, si, si como la ginebra (soldados con su uniforme). Proseguimos el paseo por el margen del río Támesis hasta St. Katharine Docks viendo los yates entre los edificios. Como la mañana estaba muy fría, tomamos un capuchino en “The Dickens Inn” para coger algunas calorías.
Regresamos hasta Tower Hill y cogimos el autobús nº 52 hasta Piccadilly Street. Este trayecto es recomendable hacerlo en la planta superior e ir viendo todas las calles.
Nos apeamos en Hyde Park Corner. Allí mismo, tenemos los concesionarios de McLaren y Ferrari.

BARRIO de BELGRAVIA

Con el hambre pidiendo ser saciado, un paseo por otro barrio adinerado: Belgravia. La mayoría de los países acreditados tienen aquí sus embajadas. La paz en estas tranquilas calles es solo perturbada por el rugir de motores de coches de gran potencia y cilindrada.

THE GRENADIER PUB
En el 18 de Wilton Row, se encuentra el pub más antiguo del mundo, entre “Mews”, llamado “The Grenadier” donde se puede tomar una pinta de cerveza. Los mews son las antiguas caballerizas o establos de las casas londinenses, ahora reconvertidos en viviendas -que algunas- pueden superar el precio de un millón de libras. Por la tarde, después de comer de forma más variada en un genuino pub inglés llamado “Kevin Moran” en el 53 de Kinnerton Street, un paseo por la “Milla de oro” Sloane Street.

MEWS





Otra vuelta por los almacenes Harrods, café enfrente y vuelta al hotel en el autobús (9 ó 52) que sale de Knightsbridge junto a Hyde Park Corner. Descanso y cena en pub cerca del hotel.

DIA 5:
El viaje tocaba a su fin. El último madrugón, nos llevaría en metro hasta la estación Victoria y el tren expreso hasta el aeropuerto de Gatwick. De regreso a Madrid en un día gris, volvemos con otro país en la mochila.

MARYLEBONE HIGH STREET

AGRADECIMIENTO:
Este capítulo (viaje, explicaciones, atenciones y recorridos turísticos) ha sido posible gracias a Manolo (el que bautizó al “Motorrón” de Córsica). Muchas gracias por hacer de guía.